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Bajarán envíos a América Latina

mayo 9, 2009

LOS  ÁNGELES, CA. (LA OPINIÓN).- Para los países latinoamericanos que dependen del envío de remesas desde Estados Unidos, 2009 será un año difícil.

 

Si bien la crisis económica tuvo un impacto significativo en la población inmigrante que envía dinero a sus países de origen durante 2008, un informe dado a conocer ayer por el centro de estudios Diálogo Interamericano dice que en 2009 las remesas enviadas a América Latina y el Caribe bajarán en 5,000 millones de dólares respecto el año anterior.

 

Durante 2008 estos países recibieron cerca de 69,000 millones de dólares, cifra 7% superior a los 64,000 millones que se espera sean enviados durante el 2009. Esta baja, establece el documento llamado “Migración y remesas en tiempos de recesión”, se deberá a la pérdida de empleos, las disminuciones en los ingresos y a la reducción en el índice migración, incluyendo las deportaciones continuas.

 

El estudio halló que en 2008 los inmigrantes echaron mano de sus ahorros para mantener el ritmo de envío a sus países; sin embargo en 2009 serán cerca de un millón los que dejen de enviar. Sólo el 40% de quienes están desempleados continuarán enviando, y el 25% de quienes están empleados enviarán 10% menos que el año anterior.

 

Se estima que debido a esto, cerca de un millón de hogares en América Latina que antes recibían remesas dejarán de hacerlo, y 4 millones recibirán 10% menos.

 

En el caso de México, con más de 5.5 millones de migrantes enviando remesas, las cuales constituyen el 2.47% de su Producto Interno Bruto (PIB), durante 2007 los envíos fueron por 26,075 millones de dólares y en 2008 de 25,145 millones. Con el descenso estimado, la cifra podría acercarse a los 23,500 millones en 2009.

 

Sin embargo hay otros casos como El Salvador, con más de 800 mil migrantes que envían dinero a su país y para el cual las remesas constituyen el 18.35% del PIB; o como Honduras, con cerca de un millón de migrantes en la misma situación, cuyos envíos conforman el 21.6% del PIB.

 

De acuerdo con Laura Carlsen, directora del Programa de las Américas del Centro de Política Internacional, esta disminución era algo predecible; reconoció que en casos como el mexicano el efecto será fuerte debido a que ese país atraviesa por una crisis económica importante, aunque consideró que el golpe podría sentirse más en Centroamérica.

 

“Para los países centroamericanos la situación va a ser más grave todavía, porque esas son economías mucho más pequeñas; no tienen petróleo o una cantidad importante de turismo como México, por lo que el porcentaje de la economía que corresponde a las remesas es mayor”, dijo Carlsen. “No creemos que la gente regrese a sus países, porque saben que ahí la situación puede ser peor”.

 

Con respecto a México, la investigadora consideró que en este país “llueve sobre mojado, porque no se puede separar el efecto de las remesas y la crisis económica, y ahora el de la influenza porcina. Todo eso se traducirá en una baja en la economía que va a incidir entre los sectores más pobres”.

 

Carlsen consideró que las consecuencias se sentirán en el campo, en las regiones más marginadas. “Había, según las estadísticas, una pequeña baja en los niveles de pobreza extrema que atribuyeron a los programas asistencialistas del gobierno; pero siempre creímos que esto tenía que ver mucho más con las remesas que con los programas de gobierno, que los migrantes están subsidiando al campo mexicano. Lo único bueno es que cuando se vea la situación del campo mexicano sin las ropas del emperador, el gobierno tal vez por fin responda y establezca un plan nacional de desarrollo rural (…) que funcione no sólo en base a caridad y familias rotas, sino de proyectos productivos”.

 

Un 65% de los migrantes de América Latina se encuentra en Estados Unidos, y de este país proviene el 75% de las remesas que llegan a los países latinoamericanos. Entre el último cuatrimestre de 2007 y el mismo periodo de 2008, el desempleo entre los inmigrantes latinos en Estados Unidos se elevó de 5.1% al 8%; un 2.9%, superior al promedio de 2% entre el resto de la población.

 

Los trabajadores inmigrantes originarios de México y Centroamérica han sufrido por el desempleo de una manera desproporcionada en relación con los trabajadores no inmigrantes. En el periodo citado —finales de 2007 a finales de 2008— el desempleo entre los trabajadores nacidos en Centroamérica pasó del 4.5% al 7%, y entre los nacidos en México, del 4.3% al 6.3%.

 

Esto se debe en parte al hecho de que los sectores económicos más afectados por la recesión son aquellos en los que trabaja un elevado número de inmigrantes de estos orígenes. En el periodo citado anteriormente, en las 15 industrias no relacionadas con el campo que tuvieron el mayor número de pérdidas de empleo, la planta laboral se componía de empleados migrantes en un 30%. Estas industrias son construcción, bienes raíces, manufactura, transporte y ventas al mayoreo y menudeo, entre otras.

 

Es en la industria de la construcción en donde se ha perdido el mayor número relativo de empleos. Entre finales de 2007 y finales de 2008 se perdieron 283 mil empleos que eran ocupados por migrantes hispanos, un 13% del total de los empleos perdidos. En el área de la manufactura, la pérdida para este grupo poblacional fue de 93 mil empleos, un 10% del total.

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